La clase invertida

La Unidad 7 versa sobre la gestión del aula en entornos virtuales. Es una parte que me interesa porque, como todos, pasé a impartir clase a partir de la pandemia. Sin mucha gestión, porque lo cierto es que hemos ido haciendo las cosas de manera improvisada, muy pocos preocupados por adaptarnos al medio o incluso por el medio en sí con tal de que pudiéramos dar las clases que nos llenaban el calendario. Cuando hay que hacer las cosas, y hay que hacerlas ya, no hay mucho tiempo para pensar. Hay que reconocer, no obstante, que habiendo funcionado las cosas hechas de cualquier manera, las hemos dado por buenas y seguimos hablándole a una pantalla en negro al que le mandamos un enlace para Meet, Zoom, lo que sea.

Porque la mayoría de las clases que he dado en estas circunstancias han sido o bien particulares, o bien magistrales, de tipo conferencia, a grupos que han de escuchar y callar; nunca he organizado una clase online de manera diferente a como se haría en el caso de una presencial. En mi defensa también diré que, costumbres aparte, la universidad no habría permitido una alternativa.

Como alumno la experiencia ha sido variada. Ha habido casos similares a ver vídeos de YouTube, sin apenas interacción —algunas cosillas de la UNED; volvemos a lo mismo, son clases magistrales retransmitidas, y no es responsabilidad del profesor, que ha de adaptarse a las directrices que le dan desde la propia universidad—, y otros más gratos, como algún curso de academias privadas o incluso este máster mismo que estoy cursando en la Universidad de Nebrija.

En un máster que hice anteriormente me hablaron de la clase invertida, es decir, ver la teoría en casa y resolver las dudas o profundizar en ella en clase. No me interesó demasiado tal y como se planteaba: para secundaria. Hay excepciones, algunos alumnos son maravillosos, pero la clase, como conjunto, no aceptaría hacer más trabajo que absolutamente nada. Sí servía en la universidad, donde ya se hacía, porque las clases seguían esa metodología antes de recibir ese nombre: leer los textos en casa por nuestra cuenta para luego comentarlos en el aula.

Yo era entonces muy renuente a cualquier innovación: si las cosas han existido siempre, pensaba, y han funcionado, no veo razón para cambiarlas. En realidad, no siempre han funcionado así, porque la configuración de la escuela actual proviene más del XIX; y no siempre ha funcionado, lo ha hecho más o menos. Pero eso es harina de otro costal. Fue a partir de la pandemia cuando se hizo evidente que en determinamos contextos la clase invertida podía ser muy útil. Pienso en cursos donde hay mucha motivación —como el que hice en una academia privada— o donde el alumno es autónomo y se compromete con su propio proceso de aprendizaje.

La clase invertida promueve el aprendizaje activo, desplazando la parte más pasiva —dar largas explicaciones teóricas— a la casa, de modo que deja mucho más tiempo para crear oportunidades de interacción en el aula. Al liberar el tiempo presencial de explicaciones teóricas, se crea la oportunidad de abordar actividades significativas, como debates, proyectos en grupo o dinámicas que potencian la interacción (Martínez Lara & Hernando Velasco, 2015).

También favorece la autonomía, porque permite que los alumnos se organicen según sus necesidades, viendo incluso una misma explicación más de una vez (Kanninen & Lindgren, 2015). Todo ello fortalece la competencia de aprender a aprender al tiempo que se desarrollan las competencias digitales. En las aulas de ELE y de cualquier otro idioma creo que la clase invertida una muy buena opción porque permite dedicar el tiempo en casa para los ejercicios y actividades de tipo individual —de tipo estructuralista, de escucha, redacción, etc.— y se puede reservar la clase a hacer ejercicios que favorezcan la interacción. Además, fomenta un aprendizaje más profundo al integrar todas las fases del ciclo de aprendizaje, desde la comprensión y aplicación hasta la síntesis y evaluación (Jancsó, 2017).

Otra ventaja de la clase invertida es que aprovecha al máximo los recursos multimodales que ofrecen las herramientas digitales: vídeos interactivos, cuestionarios en línea o tableros colaborativos. Estos recursos no solo enriquecen el aprendizaje fuera del aula, sino que también facilitan el seguimiento del progreso por parte del docente, quien puede adaptar las actividades en clase en función de las áreas donde los estudiantes muestran más dificultades. Este enfoque no solo optimiza el tiempo, sino que también permite un aprendizaje más flexible y personalizado.

Las clases online tienen muchos beneficios, qué duda cabe. Es flexible y permite aprender allí donde uno esté. Pero no es para todo el mundo. Lo ideal, una vez alcanzado cierto nivel de trabajo autónomo, es un modelo mixto: parte online, en casa, parte en clase. Y aquí entra el aula invertida.



Dejo por aquí algunos recursos que creo que pueden ser de utilidad.

Un vídeo en que se explica muy sintéticamente la metodología de la clase invertida:

https://www.youtube.com/watch?v=Xx3AVjuzVdc



Siguiendo con lo anterior, en esta web hay una infografía al respecto, que no he querido reproducir aquí por no apropiármela:

https://uplanner.com/es/infografia-que-es-el-aula-invertida/



Una guía bastante más completa:

https://creately.com/blog/es/educacion/la-guia-completa-para-the-flipped-classroom-la-clase-invertida/



Algunas herramientas para esta metodología:

https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/apps-flipped-classroom/





Y un portal dedicado a la clase invertida:

https://www.theflippedclassroom.es/





Bibliografía



Kanninen, Jaana, y Lindgren, Kristina (2015): «¿Por qué la clase invertida con TIC en la clase de ELE?», en VV.AA.,Actas del Encuentro de Profesores de Español en Escandinavia 2015, EPEE2015, Estocolmo, Cervantes de Estocolmo, < https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/publicaciones_centros/estocolmo_2015.htm >

Jancsó, Katalin (2017): «¿CÓMO DARLE LA VUELTA A LA CLASE DE ELE? El aula invertida y el uso de Edpuzzle y Powtoon en la enseñanza del español», Serie Didáctica. Revista electrónica del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Szeged, 1, pp. 100-107.

Hernando Velasco, Alicia, y Martínez Lara, Ana (2015): «Cómo darle la vuelta al aula: flipped classroom, una metodología para la interacción, la colaboración, el compromiso y la motivación en la clase de ELE», La enseñanza de ELE centrada en el alumno, pp. 1117-1124.

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